Lolín Casanova, pintora

Lolín Casanova, pintora de acuarela

Durante el mes de octubre, en la sala Foto Enric, hemos podido disfrutar de las acuarelas de Lolín Casanova, obras que ha pintado durante los dos últimos años. Para muchos, quizá la mayoría, la exposición ha supuesto el descubrimiento de una artista. ‘En femenino’, así se titula la exposición, dice mucho de Lolín y de su pintura.

ENTREVISTA

Háblenos de la exposición ‘En femenino’... ¿Cómo surgió?
Es una idea que me rondaba la cabeza, incluso había personas que me lo pedían. Son los cuadros que he pintado durante los dos últimos años. Y un buen día, mirando una de las obras que estaba haciendo, me dí cuenta de que eran mis sentimientos, que era yo. Miré todo lo que ya tenía pintado y vi que, sin querer, cada obra hablaba de lo que yo sentía en ese momento, lo había hecho inconscientemente. Decidí meterme dentro de mí, me dejé llevar y dejé que todo fuera saliendo.

Pinta desde...
Siempre he pintado, desde que era pequeña. Al principio con óleo, cuando no tenía tiempo incluso con ceras. A mis hijos y sobrinos les he hecho muchos pósters de ceras. También he probado el acrílico. Cuando mi hija empezó a trabajar conmigo, tuve más libertad y me lo quise tomar más en serio. Un día le pregunté a Ricardo García Prats donde podía ir, a aprender, y me recomendó la Obra Social de Ibercaja en Zaragoza. Quería continuar pintando con lo que conocía, acrílico y óleo, pero no había plazas y me apunté a acuarela. Y a pesar de que mis inicios fueron muy torpes, me enamoré de la acuarela. Ahora mismo me parece imposible pintar con otra cosa. Soy una mujer a la que le gustan los retos y la acuarela es un reto, por su dificultad.

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¿Por qué es difícil la acuarela?
¡Es otro mundo! Es una lucha entre el papel y el agua, y tú y el pincel con el pigmento. La técnica que yo empleo es ‘húmedo sobre húmedo’, así es como me enseñó a pintar Lina Vila, que fue mi primera profesora y la base. La acuarela en seco no tiene más misterio que mojar el pincel y llenar. Pero ‘húmedo sobre húmedo’ es mucho más complicado. Hay que dominar el agua, dominar el pigmento. Es una lucha. Dicen que para pintar con acuarela se tiene que pensar como una tortuga y pintar como una liebre. Tienes que pensar muy bien, antes de poner el agua, qué es lo que quieres hacer. Tengo que reconocer que, a veces, de las equivocaciones salen cosas que, si lo hubieras pretendido hacer, no hubiesen salido así. Pero son accidentes.

¿Qué formación ha recibido?
Empecé con Lina Vila en la Obra Social Ibercaja. Después he asistido a dos cursos de arteterapia con Cuca Muro, que es otra acuarelista muy buena. Pero siempre he seguido acudiendo al estudio de Lina Vila. También he ido varios años a El Frago, donde organizan talleres de verano con diferentes artistas. Y acabo de llegar de Cuenca, he estado con Emilio Cárdenas, un pintor joven que ha empezado con mucha fuerza, ganando muchos concursos de pintura rápida. Emilio tiene una forma de realizar pintura urbana con mucha fuerza y a la vez con una capacidad de síntesis bestial. A mí esto me gusta. Yo no soy de pintura urbana, ni de paisajes. Soy más intimista. Tenía muchas expectativas de saber cómo se desarrollaba el curso y estoy contenta. Aunque seguiré pintando lo mío. Pero siempre se aprende, incluso de los compañeros.

¿Cuándo empezó a tomarse más en serio la pintura?
Hace seis años. Pero nunca te acabas de formar. Creo que no hay ningún pintor que se conforme con la obra que ha hecho. Siempre hay que mejorar, experimentar cosas nuevas. Se aprende mucho de los errores, para intentar no volver a repetirlos. Una de las cosas más bonitas y más peligrosas de la acuarela es que no hay retoque; lo que has hecho, así se queda.

¿Cómo es su pintura?
Es una pintura intimista. La mayoría de las acuarelas representan a mujeres, el mundo femenino. No se por qué es lo que más me engancha, no tengo ningún problema en pintar un hombre o una lámpara. De hecho, aprendí a hacer aguadas con desnudos de Modigliani, un mundo muy femenino.

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Y la inspiración, ¿de dónde surge?
No lo sé. Simplemente veo algo que me atrapa y me lo guardo. Cuca Muro siempre nos decía: «Cuando veáis algo que os guste, guardadlo, no importa que no lo pintéis en el momento. Quien sabe si algún día dirás, voy a pintar esto». Fotografías que me gustan, que te llegan, que te impactan...

¿Qué sensación le queda tras la exposición?
Estoy muy contenta. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero yo lo he sentido. Me he sentido muy querida, me han felicitado muchísimo, la exposición ha sido muy visitada... ¡No puedo pedir más!

¿Y proyectos para el futuro?
Continuar pintando siempre, esto lo tengo clarísimo. De cara al futuro quiero dar un giro, añadir cosas. Me apetece mucho hacer collage, pero con acuarela. Y también tengo un proyecto para ilustrar un cuento.

¿Qué le aporta la acuarela?
¡Muchísimo! Personalmente me aporta mucho. Ha hecho que me conozca a mí misma. Me siento muy realizada pintando, me llena mucho. Reconozco que no soy la misma pintando en un curso que pintando sola; prefiero pintar sola. Me gusta pintar en soledad y en silencio.